Archivo de la etiqueta: Brainstorm

Brainstorm

Estoy bloqueado. Vamos, que no he empezado a escribir. Me cuesta encontrarle el punto de empatía a la historia, porque la novela que me he propuesto es, en realidad, una idea para un relato que quiero alargar. Y necesito que tenga un núcleo, un objetivo, que ahora mismo no está del todo claro. Sobre todo porque en este mes no le he dedicado apenas tiempo.

Tengo un amigo con el que hago brainstorms. Nos conocemos desde hace la pila de años y sólo hablamos de ficción. De tebeos, de series de televisión, de películas o de libros, discutimos de las cosas que escribimos y de las que leemos, y hemos coescrito y seguimos coescribiendo muchas. Lo conozco de escribir fanfictions, que son, básicamente, historias que te marcas con 16 años para demostrarles a esos estúpidos guionistas de la Marvel como se usa bien a Lobezno.

Nota: Aprendí mucho más haciendo eso que en un montón de talleres literarios donde te invitan a reflexionar sobre la condición humana y luego se permiten el lujo de decir que Gabriel García Márquez escribe mal. Váyase usted a cagar a la vía, debí decir ese día. O quizás lo dije y todo.

En fin, a lo que iba. Brainstorm. Me da coraje que me salga en inglés, pero ‘lluvia de ideas’ es muy largo. Tú explicas la idea que tienes para una historia y el otro o los otros la critican, o la desarrollan, o te dicen lo que harían ellos. Se crea una dinámica en la que, si todo va bien, acabas por no saber de quién ha sido idea cada cosa. A veces sólo te sirven para dar vueltas en círculo y sólo sabes lo que no debes hacer. Otras te enseñan caminos que ni se te pasaban por la cabeza. Se puede hacer para más cosas: un reportaje, un anuncio, conquistar Polonia…

Esta tarde he estado hablando con mi amigo el de los brainstorm sobre que no tengo ni idea de cómo afrontar el proyecto de ‘Salomón’. Pero ni pajolera, por no decir ni puta idea, que suena feo. De hecho hemos dado muchas vueltas para volver al punto de partida, con un concepto claro: se trata de una historia sobre cómo y por qué se cuentan historias, y la protagonista es Tamar, la (ficticia, siempre ficticia) autora del Génesis. Cautiva en Egipto y tal.

El tema es si contraponer, o no, a Tamar con El Cronista. Si hago una entrada sobre ‘Bibliografía básica’ igual lo desarrollo más, pero en la teoría bíblica digamos que el primer borrador de eso que llamamos Génesis se pudo escribir en paralelo al Libro 1 de las Crónicas, que cuenta hechos históricos más o menos objetivados (explica las cosas en función del favor de Yavhé pero tú le notas que es más por protocolo que otra cosa). Tamar escribe mitos, El Cronista historia. Ella es una mujer, heredera de las sacerdotisas de la Diosa Madre, y el hombre, si puede ser un levita, creyente del Dios Uno. Por ejemplo.

Aparte, quiero que David y Salomón formen parte de la historia. (Tamar y El Cronista viven tras la muerte de Salomón, ella cautiva en Egipto y él en la corte de Roboam, rey de Judá, hijo de Salomón). También lo desarrollaré si escribo un ‘Dramatis personae’, pero David y Salomón son los dos arquetipos de rey ideal. David es el guerrero vitalista, creador de civilizaciones, el héroe, la energía, el hombre que ama, come, mata y sufre. Salomón es el rey en tiempos de paz, el creador de leyes, la sabiduría y la calma. Etc. Ambos se reflejarían en Iuput, príncipe de Egipto y pretendiente de Tamar.

La otra parte del brainstorm que practicábamos en aquella web sobre fanfictions, que por cierto todavía existe, era la lectura beta. Cogías a alguien que no había tenido nada que ver en el proceso de escritura y le dabas el resultado, a ver qué le parecía. Luego incorporabas sus críticas, o no. Hay gente con talento para betatester -el que más y el que menos sabrá que el concepto viene del mundo de los videojuegos- a pesar de no tener aspiraciones literarias algunas. Te empiezan a señalar fallos de lógica o cosas que deberías potenciar con tanta claridad que te gustaría tener pasta para contratarlos a tiempo completo leyéndose cada mierda que vomites.

En fin. Que mi colega me ha aportado mucho al paralelismo Cronista/Tamar (además, a mi me es más fácil reflejarme en El Cronista, aunque necesito mi parte de Tamar para acceder a la verdad chamánica que representa el mito, y esto si que lo explico otro día que vaya puesto de LSD). Pero el problema es que aunque la historia de ella tiene muchos elementos definidos: el pretendiente, las intrigas políticas de Egipto, la abuela ciega (Betsabé), el exilio, el viaje al templo de Karnak… la de él no tiene casi nada: un rey imbécil (Roboam) y la decadencia frente a los tiempos de gloria, y un Cronista que quiere ser fiel a los hechos pero hace lo que puede.

No sé, a ver vosotros que pensáis. En estos días intento desarrollar todo eso, ya sabéis. Bibliografía, personajes y la verdad racional tras el mito. Tiene que ver con cuando Flaubert se fue a Túnez y le bailaron la danza del abejorro, y con un futbolista del Milán. De momento contadme que os parece lo de la tensión sexual entre el príncipe de Egipto y su prisionera israelita, por echar el rato.

Jose